Planificación digital de la arcada inferior con la distribución de IPR 0,2 - 0,3 - 0,4 - 0,5 mm entre incisivos, caninos y primeros premolares
Espacio, extracciones e IPR

La regla del 2-3-4-5: optimizando la distribución del IPR anteroinferior con alineadores

11 de agosto de 2026 2 min de lectura

La reducción interproximal (IPR) es una herramienta imprescindible en la planificación de tratamientos con alineadores. No obstante, su éxito no depende únicamente de la cantidad de esmalte eliminada, sino también de cómo se distribuye entre los diferentes dientes. Un reparto uniforme puede alterar las proporciones dentarias y desaprovechar el potencial biomecánico del IPR. Para evitarlo, el protocolo del 2-3-4-5 propone una distribución basada en la anchura mesiodistal de cada pieza, permitiendo obtener el espacio necesario de una forma más fisiológica, conservadora y predecible.

En la arcada anteroinferior, los dientes presentan una anchura mesiodistal muy diferente. Los incisivos centrales son las piezas más estrechas, seguidos por los incisivos laterales, mientras que los caninos son los dientes de mayor tamaño. Esta diferencia anatómica hace que repartir la misma cantidad de IPR entre todos los puntos de contacto no sea la estrategia más adecuada, ya que obliga a eliminar proporcionalmente más esmalte en los dientes de menor anchura.

Con el objetivo de preservar unas proporciones dentarias más favorables, el protocolo del 2-3-4-5 redistribuye progresivamente la reducción interproximal hacia las piezas de mayor tamaño. De forma orientativa, se recomienda realizar 0,2 mm entre los incisivos centrales (3.1-4.1), 0,3 mm entre central y lateral (3.1-3.2 y 4.1-4.2), 0,4 mm entre lateral y canino (3.2-3.3 y 4.2-4.3) y hasta 0,5 mm entre canino y primer premolar (3.3-3.4 y 4.3-4.4) cuando sea necesario obtener una mayor cantidad de espacio.

La lógica biomecánica es sencilla: cuanto mayor es la superficie proximal disponible, mayor cantidad de esmalte puede reducirse manteniendo un porcentaje similar de desgaste respecto al tamaño original del diente. De este modo, el IPR se concentra en las piezas más anchas y se minimiza el impacto sobre los incisivos centrales, cuya anatomía es más delicada desde el punto de vista estético y funcional.

Como cualquier protocolo, la regla del 2-3-4-5 debe individualizarse. La cantidad final de IPR dependerá del grado de apiñamiento, de la discrepancia de Bolton, de la forma de los dientes y del objetivo biomecánico del tratamiento. Sin embargo, disponer de una pauta objetiva facilita la planificación y evita distribuir el desgaste únicamente en función de la comodidad clínica o de la propuesta automática del software.

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